problemas de ego

Andrea Buccioni

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Una escena y un monólogo increíbles de El Hijo de la Novia (2001, Juan José Campanella). Qué suerte la de Norma.

"Norma era la especialidad de la casa, con esa sonrisa que tenía. ¡Qué cartel luminoso! Imagínate: entraba la gente y bummm… se encontraba con esa pintura. Y ahí no más se aparecía la Norma verdadera, más alegre, más luminosa. Y claro, el cliente pensaba que había entrado al Paraíso. Entonces ella les pedía que la siguieran, que los iba a llevar a la mejor mesa, eso se lo decía a todo el mundo. Y todos se lo creían, porque si ella decía que te llevaba a la mejor mesa, era la mejor mesa. Te hacía sentir como si fueras el único. Con Francesco nos reíamos porque cada vez que iba a la cocina, todos, todos: mujeres, niños, hombres, se quedaban como embobados mirándola. No sabían si seguía en la Tierra, si era un fantasma. Tenían miedo que no volviera. Y ahí, los volvía a sorprender. Anotando todo ahí, junto a la caja, paradita como por arte de magia. Como un ángel. Mi ángel".